26 septiembre 2016

Freud en el Mar Rojo (microrrelato)

Agitando su enorme verga, aquel extranjero le ordenó que se abriera para satisfacer sus deseos.
Ella se recostaba dócil frente a él. Con un ronroneo suave al principio y un rugido vibrante después, separó su húmeda intimidad y dejó paso a ese poderoso vagabundo de barba poblada.
Él penetró en ella con todas sus fuerzas, hasta lo más profundo.
Cuando Moisés y sus tribus llegaron a la otra orilla, la mar se cerró, impenetrable para los soldados de Faraón, que perecieron ahogados.

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